Israel
Israel
De tristísima actualidad en estos días, Israel, vaya por delante, defiendo que tiene derecho a existir. La Shoah fue, sin duda, uno de los peores episodios de la historia de la humanidad, el horror en estado puro, algo que no deberíamos olvidar. Pero los israelíes están haciendo lo imposible por perder nuestra simpatía.
Creo que si el orden internacional no estuviese tan convulso estos últimos años, habría en Israel otro primer ministro más sensato que Netanyahu, que no es otra cosa que un criminal de guerra. La masacre que han perpetrado en Gaza y la guerra contra Irán son una escalada en una deriva claramente fascista que han emprendido de la mano de Trump, lo peor que le ha sucedido al mundo desde la barbarie nazi.
Israel, no nos engañemos, siempre ha generado controversia. Situado en la zona más inestable del planeta, rodeado de enemigos que, no nos engañemos, desean su desaparición, ellos han tomado siempre la justicia por su mano, y especialmente, su comportamiento hacia el pueblo palestino es execrable.
Ya desde la partición de 1947 sus vecinos árabes se alzaron contra ellos, entrando en guerra el mismo día de la proclamación de su estado. Las guerras que han venido después, la de los seis días, Yom Kipur, etc, las ha empezado Israel, por mucho que rodeados de enemigos prestos a atacarles. Pero la diplomacia debería estar para algo, y ellos la emplean bien poco, echando mano siempre, en cualquier ocasión, del mejor ejército de la zona y siempre ayudados por un Occidente que se cree en deuda con ellos por lo ocurrido durante la segunda guerra mundial. No hay que olvidar que la resolución de la partición fue aprobada por la URSS de Stalin y que el Israel de Ben Gurion y Golda Meir era lo más parecido a un estado socialista, con el movimiento de los kibutz.
Pueblo elegido, pueblo del libro, siempre han sido perseguidos, expulsados de todas partes, sin una tierra propia, el eterno judío errante. Buenos comerciantes, buenos pensadores, buenos científicos, no existiría sin ellos, por ejemplo, el cine como lo conocemos. La diáspora de los años 30 del pasado siglo llevó a Hollywood a Preminger, Billy Wilder, Curtiz, en fin, toda la gran herencia del expresionismo, que allí, en la soleada California, redefinió el séptimo arte.
Siempre ha habido, decimos, conflicto árabe israelí, pero los crímenes horribles en la franja de Gaza y el ataque a Irán son ya una gota que colma el vaso. Por mi parte, han perdido todo mi respeto y simpatía. Sólo espero que retroceda toda esta ola ultra internacional y volvamos a tener un orden internacional más o menos sensato, y un oriente próximo más tranquilo, donde Israel pueda vivir en una relación más sana con sus vecinos.
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